|
Aproximadamente a las cinco de la tarde, cientos de adolescentes y jóvenes esperaban en los exteriores del Ágora de la Casa de la Cultura, para entrrar y situarse en un buen lugar para escuchar a los cantautores Fausto Miño y Juan Fernando Fonseca, considerados como los ”número uno“ de Ecuador y Colombia, respectivamente.
A las ocho y media, las guitarras, los instrumentos de percusión y los andinos de la banda que acompañaba al artista ecuatoriano Fausto Miño entablaron su ritmo.
Cinco minutos después ingresó al escenario interpretando su tema Canción de hombres. Siguió con su primer trabajo discográfico Mara Rocío y, detrás, Déjala.
El saludo al público ecuatoriano y colombiano, con gran presencia en los graderíos, no se hizo esperar, comentando que Colombia y Ecuador son pueblos hermanos y que la mezcolanza en el escenario se debe dar en todas partes.
Luego del saludo, un acto muy singular para un concierto, se llevó a cabo con la complicidad del cantante. ”Ahora todos vamos a ser testigos de un acto de amor“, dijo Miño.
En medio de los graderíos, donde estaban los equipos de control de luces y sonido, apareció una pareja, Daisy y Juan Francisco. Él había conocido a Fausto pocos días antes del concierto, sin embargo, se arriesgó a pedirle que le regalara unos minutos de su show para pedirle a su novia matrimonio. La participación del público fue muy emotiva, los gritos y las lágrimas de muchos se añadieron a los de la novia, quien estaba sorprendida por la actitud del novio. Por lo que el cantante les dedicó el tema El amor es algo así.
Prontamente llegó el turno de la canción que hace dos años lo lanzó al mundo de la música, Baila mi vida. Con el escenario a media luz el cantautor se arrodilló en mitad de la pista, y con las manos levantadas, expresó algunos pensamientos de agradecimiento a los pueblos ancestrales antes de cantar Zambrano Huazcama, donde lo más atractivo fue la mezcla de sonidos tropicales y los andinos.
Ya con el público completamente cautivado por su show, el artista interpretó canciones más conocidas como Era, Entiendo, Cambia tu estrategia, Usted es hermosa y finalizó con Sometimes OK.
Tras una hora y cinco minutos de concierto el cantante ecuatoriano se retiró para dar paso al esperado Fonseca, quien no había regresado a Ecuador desde el lanzamiento de su material discográfico Gratitud, en julio de 2008.
Después de una espera de 20 minutos, necesarios para conectar los instrumentos del cantautor colombiano, apareció en el escenario interpretando Enrédame, que es uno de los temas más populares de su carrera musical en la que lleva 12 años. El público, en su mayoría personas entre los 15 y 30 años, le dio la bienvenida con efusivos aplausos.
La siguiente canción fue Como me mira. Fonseca agradeció al público ecuatoriano por abrirle las puertas del país a su música y agregó que ”mi gratitud con el Ecuador es inmensa por la mano extendida que encuentran mis hermanos colombianos aquí“. Asimismo, aseguró que ”en Colombia tiene un espacio bien ganado“. Además invitó a los asistentes a ‘rumbear’ con su música tropical y vallenatos, la que tuvo respuesta cuando cantó Alma de hielo.
También, llegó el momento del romanticismo cuando Fonseca interpretó la canción Idilio de Willy Colón. Las parejas se abrazaron y corearon el tema.
Siguió con vallenatos, como Magangue, Perdón y Gratitud, que le dio nombre a su último material discográfico. Igualmente interpretó vallenatos de otros artistas ‘paisanos’ como La tierra de donde soy y Mujer de fuego.
Continuó su show con temas que lo llevaron a alcanzar el éxito internacional como Confiésame, Hace tiempo y Te mando flores.
El ganador de un Grammy y un MTV Latino en el 2006, y un Billboard en el 2007, demostró que tiene un dominio escénico inmejorable, cuando los presentes corearon y bailaron sus canciones.
”Es un show increíble“, comentaba con sus amigos Christian Del Alcázar Ponce, representante de Top Show en Ecuador, empresa que trajo al colombiano hasta el Ágora de la Casa de la Cultura.
Para finalizar su concierto, el intérprete pidió al público que sugiriera la última canción de la noche. Inmediatamente, al unísono, la respuesta fue ”El arroyito“. A lo que el artista respondió tocando las primeras notas del tema. Mientras cantaba, corría y saltaba por la pista esquivando a su equipo de seguridad, Fonseca se dirigió al extremo izquierdo del escenario, donde se encontró con un grupo de fanáticas que tuvo la oportunidad de abrazarlo.
Cuando regresó a la pista, Fonseca cantó nuevamente el tema con el que inició el concierto Enrédame, para luego despedirse del público y prometer a sus seguidores ecuatorianos que no volverá a alejarse de los escenarios por largos períodos. |